Técnica y Diseño

La encrucijada del diseño se da en una realidad doble: entre la voluntad de prefiguración y el reordenamiento de la materia como posibilidad constructiva; pero también —y en mayor medida, porque le otorga sentido— entre esta forma construida y el acto que ella desencadena en el otro. El diseño entonces, en cuanto proceso, avanza en este doble calce. En un continuo proceso de iteración.
El sentido de la iteración en el taller (que definimos como el constante diálogo reflexivo con la materia entre manos) fue extremado en virtud de las coordenadas técnicas implícitas. El pensamiento técnico del diseño permite la libertad de la forma. En esta ocasión tomamos el concepto de control (o interfaz) como campo de diseño ya que involucra el hecho técnico como componente central.

La Observación en Diseño

La observación arquitectónica, ampliamente difundida y practicada se ha consolidado como un modo creativo en el oficio. Para el caso del diseño se hace necesario otro espesor en el dibujo y en el modo de acceder a “la realidad” que nos exije la naturaleza de la obra que abordamos. ¿Cómo es este modo de dibujar y comunicar para, desde ahí, diseñar?

Música de las Matemáticas

Les voy a contar una historia hoy día: Bajo la superficie del mundo yacen las reglas descritas por la ciencia. O, al menos, el mundo avanza como si así fuera. Pero bajo todas estas reglas, existen reglas más profundas, una matriz abstracta de matemática pura que permite el lenguaje capaz de explicar las reglas que –a su vez la ciencia– explican la naturaleza, el mundo, el universo. Estas reglas se constituyen como el último orden, el último juego de certidumbres, de fundamentos, que nos permiten urdir nuestro entendimiento y nuestras verdades. Este primer orden es lo que llamamos “música de las matemáticas”.