Seminario Ciudad Abierta


El cuestionamiento por la forma constituye el centro mismo de los oficios –arquitectura y diseño– por ser ésta la pregunta poética del aparecer. Esta pregunta, un tanto elusiva en sus múltiples respuestas, queremos expandirla y presentarla desde diversos puntos de vista (los más posibles).

Queremos invitar a todos quienes quieran compartir sus experiencias y teorías a presentarlas en el próximo seminario Poiesis & Innovación, a realizarse el próximos 24 y 25 de marzo de 2011 en las arenas de Ciudad Abierta. La pluralidad de las voces que expondrán nos ayudará a expandir el horizonte para la mirada creativa. La invitación está extendida hasta el viernes 4 de Marzo.

Travesía Tubul, Arauco

Travesía Tubul

Obra:  La estación del BajoArriba
Lugar: Caleta Tubul
(viento fuerte), Provincia de Arauco, Chile.

Talleres:
2º Año, Diseño Industrial
:
Antonia Biotti, Francisca Concha, Camila Donoso, Felipe Elgueta, Federico García, Nataly Guzmán, Cecilia Herrera, Gianni Laneri, Alessandra Jorquera, Daniel Marchant, Cristian Navarro, Mónica Piña, Paula Quintriqueo, Pablo Reveco, Josefina Valenzuela
4°Año, Diseño Gráfico:
Javier Muñoz, Alejandra Salinas, Marcelo Velásquez
Diseñadores Invitados:
Pedro Chavarri, Marco Cortés
Diseñadores Profesores:
Rocío Herrera, Herbert Spencer, Juan Carlos Jeldes

Presupuestos:

Como diseñadores habíamos especulado sobre qué haríamos en travesía, previamente a la decisión de ir a Tubul.
Herbert contaba con la idea de resolver un problema de comunicación que se había desvelado con el apagón de comunicaciones tras terremoto (27 de febrero 2010), pero se tocaba esto con una idea a priori respecto a las nuevas redes de comunicación. Al parecer el objetivo podía ser la solución de un antepuesto problema genérico, una idea general. El sentido de esto era crear comunidad comunicada y en concreto el requerimiento era la colocación de una antena con cierta tecnología que no se lograba definir pues era desconocida para cualquiera de los asistíamos a esta travesía. Aquello nos colocaba en la posición de principiantes. Entonces el desafío y el riesgo aparecían inexistentes, pues se jugaba en un estadio disciplinar que no nos pertenece directamente y que no logramos incorporar en un ejercicio transdisciplinar, la telemática.
En el periodo previo a la partida preparamos los margenes del emprendimiento, quienes vamos, cuando, donde y por cuanto, tiempo y dinero.
Despejamos el objetivo, confiando que hariamos “siempre lo mismo pero nunca igual” y lograriamos el objetivo de la realización de una obra in situ sin una imagen previa de la misma y partimos en el emprendimiento poético para “volver a no saber”.
Partimos a Tubul a las 15 horas de la tarde del martes 2 de noviembre, partimos desde Valparaíso los profesores Juan Carlos Jeldes y  Herbert Spencer. En el automovil de Herbert, con equipaje para 10 dias,  materiales de dibujo, dos bicicletas, celulares, GPS y tarjetas bancarias.
Los 18 alumnos, 2 invitados y la profesora ayudante Rocio Herrera  nos alcanzarían al día siguiente, pues ellos iniciaron el viaje a las 7 de la tarde del mismo martes en un bus de línea hasta la ciudad de Arauco.
El Alojamiento fue previamente resuelto con el arriendo por 10 días de dos cabañas con capacidad para todos. La comida fue resuelta durante toda nuestra estadía en una cocinería en el pueblo de Tubul (Viento Recio). Un set de herramientas ya estaban en Arauco, se enviaron previamente en un flete.
El miércoles 3 de noviembre 8 de la mañana se iniciaron los quehaceres en caleta Tubul.

Examen para el Taller de Diseño Gráfico, 4º Año

El diseño gráfico es esencialmente público y transversal. Fija imágenes y palabras, construye espacios intermedios de comunicación. Vive en convención del lenguaje, de los códigos culturales y, desde ese espacio común, construye la colectividad. Si bien se funda en la dimensión pública del hombre, no es tan fácil identificar una pieza gráfica que sea enteramente pública.

Cuando ocurre una catástrofe, como la del terremoto de Febrero, caemos en la cuenta de lo vital que es la comunicación para mantener el temple de lo público. Por eso en una guerra las comunicaciones son objetivo militar. Sin comunicación la sociedad se desgrana en individuos, todos temerosos y potencialmente compitiendo por los bienes escenciales: desaparece la cordura de la polis. Esto fue lo que pasó en los pueblos del sur, luego del terremoto. Al colapsar varios servicios básicos, colapsó también la capa de comunicación, así como las redes y sistemas, las jerarquías y las líneas de mando; las instituciones quedaron descabezadas con excepción de grupos distribuídos y algunas radios locales que rápidamente se transformaron en los actores más relevantes para coordinar los esfuerzos, ubicar a las personas, enviar recados, o incluso comunicaciones oficiales y todo tipo de recomendaciones para la ciudadanía.
La lección:

  1. los sistemas dependientes de jerarquías no son resilentes ante las catástrofes
  2. la comunicación social se ha vuelto un servicio básico y una infraestructura estratégica para la sostenibilidad del bien común
  3. la capa de la comunicación no depende de la tecnología (técnica) sino de la configuración de ella, que lleva a re-plantear la identidad de las partes componentes

El taller se planteó esta pregunta y se definió el siguiente punto de partida:
Las comunicaciones deben forman parte de los servicios básicos de la nación, lo que podría tomar forma emplazando una sistema de antenas por el territorio. Antenas mesh o enmalladas (no como red jerárquica sino como distribución de radios) que son independientes energéticamente (no dependen de otra red) mediante paneles solares.
Con esto desarrollamos una configuración hipotética pero completamente factible con la tecnología de hoy. La invitación al taller fue pensar cómo debía ser esta realidad física, su imagen, sus servicios y sus soporte para la comunicación.

  1. La relación del elemento con el paisaje, como signo en la extensión. ¿Cómo aparece y se recorta contra el horizonte? Pesamos en primera instancia en la Ciudad Abierta. Es la conexión de la ruralidad con la ciudad, de ahí pensar la forma en relación con la extensión natural y con el signo escultórico como señal, hito o marca. Es una noción de comarca, en un sentido literal. ¿cual es su silueta? ¿su tamaño? ¿en qué horizonte se inscribe?
  2. Estos hitos son soporte de lectura esta realidad nos pone en la perspectiva de la serie, y del sistema de señalética, medidas, tipografías, códificaciones, etc (unidad y serialidad)
  3. El servicio digital: al conectarse a la red, independiente del dispositivo con el que acceda, soy derivado a una página (portal cautivo o captive portal) que me permite interactuar en 3 distintos niveles:
    1. Con la demás personas que esté próximas. Independiente de la conectividad a Internet, se construye el modo para cominucarme con otro, de un modo transparente y reversible
    2. Acceso a los datos relevantes del lugar. En el caso de la Ciudad Abierta, información que presente a las obras arquitectónicas y a entregue información relativa a la flora y fauna del parque silvestre.
    3. Acceso a los otros dispositivos que estén conectados al nodo, como sensores de cualquier tipo, cámaras, etc. El sentido es disponibilizar datos para estudios, servicios de utilidad pública, instituciones, etc.

Una obra de este tipo debe hacerse en ronda, entre gráficos, industriales, ingenieros electrónicos e informáticos. La travesía se lanza en este ímpetu, con esa idea de obra: desarrollar estos prototipos de antena e instalarlos en Tubul. Teníamos la mirada ciega de objetivo, claramente intensionado. Para bien, no resultó. Porque en una travesía la operación es inversa: primero hay que leer el lugar y luego se configura y se ordena la materia.
La obra de travesía, entonces, se remitió al cuidado de las 2 primeras dimensiones: la forma construída en relación a las macroformas de la extensión y el modo de leer, o “de posar la voz” en este cuerpo público.

La caleta de Tubul es un pueblo de constructores de rivera. Antes de conocer el pueblo nos llamó la atención la cantidad de botes visibles en la fotografía satelital. Cada hombre, un bote; tenerlo casi como condición de plenitud. Tras el terremoto se modificó la línea de playa entre 30 y 60 metros.


Muchos botes quedaron destruidos o embancados. La desición de trabajar con los botes destruídos fue producto de leer en ellos la plenitud de un oficio. La fineza del bote yuxtapuesta paradójicamente a la precaria arquitectura.


La obra, desde un punto de vista gráfico, corresponde a una re-edición ya que toma elementos propios para volverlos a articular: elementos trabajados y comclusos, con su propia carga de lectura. Se los re-articula para darles un nuevo sentido: el reencuentro del pueblo con el borde mar. La relación con la morfología del lugar es literal pero no evidente. Al modo de una alegoría que integra a los hombres y el lugar quisimos que apareciera el borde con la confianza que traen los artefactos del oficio.


La tipografía, en tanto, obedece a un cálculo escenográfico elemental, con un espesor de planos y un espacio de luz controlada. Lo abordamos con lo mínimo (alambre nº 14) y calculamos la producción tipográfica desde la cifra del trazo: 9 matrices que construyen 16 piezas diferentes; piezas que a su vez construyen los 28 caracteres tipográficos necesarios. El texto es un poema compuesto con los nombres de los barcos que nos fueron donados. Así se cumplió el sentido que nos propusimos: que todo fuese recogido y que nos obligáramos a observar y recojer lo que el lugar nos mandaba. El diálogo con los Tubulanos se dio desde la gratuidad del regalo. El regalo para todos –público– construye al “otro público” en este diálogo de presentes, lo conforma y lo sitúa.


Examen para el Taller de Diseño Industrial, 2º Año

El juego de la “conversión del abajo arriba”
Para nuestro taller la travesía abre el juego de las conversiones como acción creativa, la travesía es el juego de la conversión del abajo en arriba.Entiéndase que este es un juego en equipo y en conjunto,  un juego serio en un coro. Todos estamos participando de una misma obra en coro.
Este taller estudia el diseño a escala urbana, esto es el espacio intermedio que se genera desde el equipamiento para el espacio público, leyendo la ocasión de una comunidad como la partida del reconocimiento del sujeto lugar y personas, los “para quien es”.


Los alumnos identifican una comunidad que comparte un actividad en el espacio público urbano. de observar la actividad y el lugar, determinando un espacio y un acto que relacionan extrayendo y nombrando su cualidad la cual le atribuyen rasgos formales con los que inician la formalización de unidades discretas   dispuestas en el espacio para conformar un lugar. Estos lugares o plazas dan lugar a las comunidades de personas, identificadas, colocándolas en el realce de los actos que le son propios.

El cantar del ad ripam

La abstracción la logramos cuando recogemos hacia el mundo de nuestras ideas algo de la realidad que está llena de sujetos, personas, objetos , situaciones; aquellas infinitas particularidades que traemos por separado, para dejar sólo el elogio en relaciones diversas y divergentes. Cuando esto lo guardamos como extensión como un dibujo del croquis y la anotación. Así construimos o logramos el abstracto, Un acto que conformamos… ¿que le damos para devolverlo a la realidad presente? comenzamos a hacer,  idear elementos  formales en nuestra mente y que extendemos fuera de la misma en dibujos y maquetas hasta realizar un primer prototipo. Así creamos o  hemos hecho la acción de que algo cobre existencia.


Los diseñadores: ¿qué le otorgamos al acto abstraído para devolverlo a la realidad presente?, un valor. Siempre decimos que no diseñamos cosas, sino que lo que desatan las cosas en el ánimo de las personas, este es el valor de un todo con forma.
la creatividad aparece si tenemos un sujeto enfrente, el otro, aquel que en su ánimo da cabida al valor en un presente. Por esto hablamos que los objetos son un presente o regalo.

Del presente a la abstracción, Abstractio y conversio ad phantasma (de la suma teológica de santo Tomás)
Es la conversión de la abstracción a la acción de cobrar existencia , causando sorpresa, admiración u otro movimiento del ánimo en los hombres.
En el taller leemos  el proceso creativo de originar como mirar en la realidad extrayendo a la cabeza  lo visto (imagen) para transformarlo (idea) y volverlo a poner en la realidad con forma. Forma que va bien en provocar a las personas pues se les revela lo que de ellos le es suyo (valor).

De la abstracción al presente

En esta travesía realizamos una obra en la cual se posiciona en un borde del poblado, en un espacio amplio anterior a la playa frente al mar del golfo de Arauco. Nuestra obra es un conjunto de elementos que permiten una estadía reposada. Los elementos son unos objetos con formas de planos doble curvados de madera, todas piezas secciones de rescatadas de cascos de botes destruidos por el tsunami reciente en la zona.

Cinco botes nos permitieron seccionarlos para obtener nuestros planos entablados y doble curvado de madera de ciprés. Las secciones de cinco metros por dos de ancho en promedio, las unimos distanciándolas del suelo (Una pieza en el suelo esta dejada).Todo objeto construye siempre su relación con el sustento. Un avión o un bote son un buen ejemplo de ellos. La “obra viva” de un bote (el casco) es la forma de su relación con el mar, cuando los vemos en tierra entendemos que estan fuera de lugar y parecen dejados. Una vez seccionado, trabajamos para que aparezca la belleza de la madera, los raspamos y barnizamos, estas las colocamos viendo la curvatura convexa desde arriba y a una altura que nos permita parapetarnos del viento y nos podamos extender sobre las suaves curvas. El abajo de los botes dejados en tierra los convertimos en una cáscara convexa. Herbert hace la analogía de que ahora los botes se ven desde la cara que sólo ven los buzos entando bajo el mar, en este sentido el abajo es arriba.

La obra es un lugar de reunión con la mirada al pacífico, orientada de norte sur, emplazada en un punto de intercambio entre el pueblo y la playa, en este sentido la obra es una estación.

La lección es que la creatividad no tiene sentido sin el otro

Los botes destruidos por la catástrofe, la madera como materia y su belleza por la pertenencia al mar denotada en su condición ajada, las dobles curvaturas que demuestran la fineza del oficio de los hacedores de embarcaciones, la existencia de los oficiantes del mar quienes reconocen en las partes historias y a la gente de mar. Son todas dimensiones propias del lugar y que construyen la narrativa de la forma de la obra, siendo otro orden que hila un cuento nuevo.

Logramos el juego originar una obra colocándonos en la condición del otro para leer entre líneas de la realidad inmediata, es un acto lúdico, con la fruición propia de un acto creativo y que es siempre eficaz, siempre resulta, es ponerse en rol sobre un hacer con los límites de lo que se tiene, en este sentido sin nada que antepone demandas, sólo elogios.

En síntesis, la lección es que la obra estaba entera en Tubul y sólo debíamos abstraerla, convertirla, para devolverla en forma de presente.


Herramienta y Espacio

Nota: texto preparado como exámen para los proyectos de título de Diseño Gráfico de Dámaris Sepúlveda y Cristóbal Severin.

Estos dos proyectos, si bien abordan temáticas bastante diferentes, comparten un punto de vista y una utopía común. La primera y más evidente semejanza radica en su soporte digital (viven en la nube). Se trata de proyectos que proponen servicios distribuidos por Internet y diseñados para actuar simultáneamente en grandes extensiones de territorio. En este sentido, otro punto de encuentro de estos proyectos radica en que ambos piensan a escala país.

Esta naturaleza material (o inmaterial, si se quiere) de la nube trae una doble lectura, ya que puede pensarse como una herramienta o como un espacio.

  1. Es una herramienta por cuanto permite y aumenta la comunicación en todos sus formatos, transacciones de todo tipo, trabajo, etc. Como herramienta nos plantea el problema de la educación, ya que apela a cierta alfabetización y dibuja barreras de acceso.
    La utopía de la nube en cuanto herramienta canta a la malebilidad, el poder colectivo de insidir en el registro abierto, en los diálogos simétricos y en la convivialidad.
  2. También es un espacio, por cuanto da lugar a la participación colectiva y la interacción social. Es un espacio porque dibuja proximidades y distancias, con accesos, encuentros y fugas. Pensar la red como espacio plantea el problema de la libertad. Libertad de acceso y libertad de expresión. Plantea la dicotomía público-privado: la Red se reconoce pública en su ser privado.
    La utopía de la Red como espacio es la malla abierta, acumulable y extensible. Internet como bien y memoria pública.

Éste es el punto que distingue a los proyectos: Dámaris plantea el SNS como una herramienta de servicio público y Cristóbal trabaja en el espacio público de la participación (en MediaFranca).
Ambos proyectos, en cuanto obras, abren preguntas a propósito del sentido de la forma diseñada; preguntándose también por su función, pero más allá: por su condición social capaz de construir identidad y de inscribirse a partir de códigos culturales actuales. ¿Cómo se ven?, ¿cómo se lee y se opera en ellos? Esas son las preguntas que estos proyectos abordan.

SNS

El proyecto de Dámaris Sepúlveda se origina con un estudio abierto, sin proponerse una obra específica pero asumiendo un campo de diseño: el de los servicios, y junto con esto, se sumerge en el sistema hospitalario para abordar la experiencia del paciente en la salud pública.

El estudio inicial permite definir un modelo general de experiencia en salud e identifica oportunidades para el desarrollo de servicios digitales en torno a ésta. Finalmente se propone la plataforma SNS (Servicio Nacional de Salud) como un servicio Web que unifica la gestión de atención y comunicaciones de la salud pública en torno a la ficha digital del paciente. El proyecto concerto que logra finiquitar consiste en la arquitectura de información y diseño de interfaz de esta plataforma.

Claramente nos percatamos que el rol del diseñador, dada la envergadura utópica del proyecto consiste en asumir la estregia de transformar el proyecto en un argumento. Dicho argumento se construye como un lenguaje con un espesor o transversalidad capaz de tocar a diversos actores; políticos, estrategas, actores y agentes de los servicios, público en general, técnicos e implementadores, etc.
Dicho argumento es el siguiente:

Los centros de salud pública en Chile carecen de un sistema de gestión de la información centralizado ni interoperable. La comunicación entre el servicio y el público también es problemática e inside en una muy baja percepción del servicio, a pesar que la calidad de la atención médica es buena. Este proyecto propone una forma coherente e interoperable entre las instituciones, los médicos, el personal administrativo y el público en general a partir de una mirada centrada en las personas y en los componentes de interacción del servicios.

Con este proyecto apuntamos al diseño de una plataforma articuladora de la información (SNS) cubriendo el vacío institucional actual. Nos damos cuenta que más allá de reparar una situación local tenemos la oportunidad de construir los fundamentos para una plataforma abierta que permita la generación de nuevos servicios públicos digitales en el sector salud.

MediaFranca

El trabajo de Cristóbal Severin se inscribe en la línea de Diseño para la Democracia. En este sentido, la primera materia consistió en catastrar y estudiar los diversos modelos de interacción democrática como un modo para acceder a la forma de las grandes conversaciones.
El proyecto MediaFranca propiamente tal, parte con anterioridad, pero este año se lleva adelante una investigación para situarlo y contextualizarlo en el aquí y ahora. Esta investigación se propuso generar y validar una interfaz Web capaz de dar cabida al discurso colectivo de los asuntos sociales, construyendo un espacio público.

Mediafranca busca ser un espacio publico donde convergen personas, temas y lugares, para generar conversaciones relevantes a la ciudadanía. Uno de los principios fundamentales de MF es favorecer la convergencia de los discursos cívicos, evitando la disociación de conversaciones similares; en cierta medida recomponiendo un nuevo “cara a cara” dado en la intimidad de los temas.

Otro aspecto fundamental es que  la relación entre los temas y sus lugares constituyen un mecanismo para generar un volumen de opinión material que permite fundamentar la relevancia de ciertos temas emergentes, ya que se valora desde la colectividad, dando una mayor capacidad de coordinación deliverativa a las personas.

No menos importante es el registro acumulativo de los aconteceres sociales que se genera, al modo de una memoria pública. O memoria estratégica, en el caso que las insituciones (y todo lo demás) fallen.

Este proyecto se encuentra en fase de realización como software abierto.

Diseñar un Servicio

Jueves 10 de Junio de 2010 
Exámen de los talleres de 6ª y 7ª Etapa de Diseño Gráfico, Cuarto año. Este taller aborda un campo de diseño llamado “diseño de servicios”. En este campo, la atención se pone en la relación de los objetos de diseño; cómo, siendo reunidos y orquestados a la luz de un servicio, construyen como tiempo y una experiencia para las personas que los viven. Es decir, trata la misma materia (editorial, señalética, interfaz, etc) pero construye una mirada distinta sobre ella, pues se trata de un diseño de segundo orden. Al enfocarse en el diseño de una sistema es preciso enfocarse en aspectos más inmateriales y emergentes (como la comunicación dentro y fuera de él, la transparencia de sus procesos, la hospitalidad de su lenguaje, el tono de su lenguaje, sus relaciones, las percepciones y lecturas que desde él emergen, etc.), cuidando siempre de construir, directa o indirectamente, la experiencia de las personas que lo viven y padecen cuando lo recorren.

Esta ocasión abordamos, junto a Dámaris Sepúlveda (quien trabajó como ayudante del taller), el caso del Sistema Nacional de Servicios de Salud; tema que además ocupa su titulación.

Decimos que para diseñar un servicio es necesario mirarlo desde afuera, con esto me refiero a ponerse en el lugar de quien lo experimenta y lo vive; para construir una mirada que sirva de contrapunto con la mirada actual de gestión y administración. La dirección de un hospital trabaja desde adentro: debe gestionar recursos físicos, económicos y humanos, definir presupuestos, priorizar necesidades; en fin, debe sostener el servicio como un coloso sostiene al mundo para que no colapse. El servicio de salud pública vive en una permanente amenaza de colapso y su construcción se da en la reparación sucesiva, al modo de un palimpsesto. Con esto está casi demás decir que entrar a un hospital no es una experiencia en plenitud. Es más bien lo contrario.

Éste fue el campo que abordamos, desde la dimensión de la imágen que construye un tono de lenguaje, desde la señalética que orienta, desde la infografía que transparenta y desde la interfaz interna que permea y cohesiona todo el servicio. Trabajamos inicialmente en 3 hospitales (Fricke, Van Buren y Quilpué) pero finalmente nos concentramos en el hospital de Quilpué donde se construyeron las proposiciones y nos encontramos con la dirección del hospital como contraparte. Todo esto está expuesto en la sala 21, detrás del globo. No voy a relatar con la crónica del taller ya que redundaría con la exposición y la documentación registrada de la wiki. En vez de eso, quiero exponer la lección del taller que me dejó este taller, los errores, las paradojas y las preguntas abiertas. Creo que compartir esto es más significativo, porque desde el reconocimiento de esto, uno avanza.

Lo primero que aparece es que un servicio, en cuanto sistema, es completamente invisible. El croquis de observación requiere de otros modos de notación gráfica para conocer y registrar. Esto nos abrió una materia riquísima y nos obligó a preguntarnos particularmente por el modo de la observación en el diseño. Estudiamos con partituras de interacción o franjas temporales de experiencia como recorridos lineales dentro de la trama compleja del sistema, se anotaron mapas esquemáticos y plantas arquitectónicas para mostrar los circuitos de flujos y los procesos, se realizaron mapas conceptuales y diagramas de afinidad colaborativos para posteriormente llevarlos a modelos y esquemas, también visualizaciones y grillas estructuradas, dispuestas a recibir los “datos de campo”.

El croquis del hecho visible que es potente en penetrar la particularidad y permitirnos un nombre, se asoció con estos otros lenguajes, cada uno con su forma particular de registrar y expresar. El croquis no bastaba porque la particularidad y el detenerse no bastaba. Necesitamos herramientas que nos permitieran distanciarnos para ver el total, para construir ese salto al modo de la cartografía. Un sistema es más que la suma de sus partes, por lo tanto, coleccionar partes sólo ilumina parcialmente. Aquí apareció algo realmente notable. El lenguaje (la palabra) predestina al pensamiento y a la acción. La primera experiencia que tuve de esto fue cuando realicé un postgrado y tuve que estudiar en inglés. Ahí constaté que la articulación de los argumentos (desde sus entelequias) en inglés me llevaban a lugares que no podía llegar en castellano. Y vice-versa. Hay intersticios donde nos es posible llegar desde otra lengua y las acciones tomadas desde allí emergerán en formas necesariamente distintas.

Ahí está nuestra relación con la poesía. Ésto se ve claramente al yuxtaponer el croquis de observación por otra notación más sistemática. La observación conduce a un nombre y una medida, un esquema conduce a un diagnóstico y a un juicio, para tomar una decisión. Desde ahí todo cambia, porque se deja de festejar y se comienza a reparar. Este fue un punto crítico, sobre todo en un hospital: reparar es muy fácil, es lo primero (como está todo tan mal, es la primera trampa). Si la palabra que nombra es crítica y analítica el resultado será juicioso y cauto. La pregunta que queda abierta es cómo avanzar en una observación que construya una mirada para ver aquello que no se ve a simple vista, pero no desde una partida sistemática-estructurada sino desde una soltura y libertad poética, que se vaya tejiendo desde su realidad específica. Tal vez esto sea una paradoja, pero es algo que debemos abordar.

Esto se hizo difícil dentro del taller porque, como dije, el lenguaje nos predestinó a lo mesurado y convencional, no nos cuestionamos la condición misma de las cosas sino que hicimos propuestas incrementales, mejoras y reparaciones. Ciertamente no queríamos caer en eso pero el modo del ver el total nos alejaba de la particularidad, la aplazaba. Ahora me pregunto si es mejor avanzar desde la parte y ver desde ahí el total para detonar el desconocido

cada cosa cobija en su fundamento el signo divino de su origen

Tradicionalmente en esta escuela se accede a la poiesis creativa desde la permanencia y persistencia en la particularidad, se irradia desde un centro porque la observación es expansiva. Pero la mirada sistémica (sintética), que también es necesaria, requiere de otro invento, otro temple porque reconoce un soporte de trabajo móvil y difuso. Para un taller es más favorable construirse una mirada desde lo pequeño y particular para poder avanzar desde algo cierto, con ciertas cotas que guíen el trabajo. Para abordar esta complejidad de un sistema ¿debemos tener mirada del total o la mirada de la particularidad? Cuando Carlos anotaba ayer en el pizarrón:

El inabarcable horizonte de la realidad

¿nos quería decir desistiéramos del afán iluso de abarcar el horizonte para volvernos a la plenitud de lo próximo y finito? Este es el tipo de dilema donde la respuesta, creo yo, es tomar las dos alternativas simultáneamente, por muy difícil que esto sea. Ciertamente esta mirada sistémica nos aleja de lo inmediato, de lo táctil, de los sentidos; y nos sustrae a un plano abstracto de sintetizaciones y modelos. Lo complejo es que para esto había que inventarse una mirada y quisimos hacerlo desde la máxima transparencia y continuidad desde la palabra que nombra, a la forma que construye: Nos hicimos a la gramática de los mapas de palabras (llamados mapas conceptuales). La sintaxis detrás de estos mapas, dada su simpleza y versatilidad, permite tejer relaciones y extender redes conexas de términos relacionados, es decir, ofrece las leyes para la nodificación visual del lenguaje apelando a nuestra capacidad de distinguir, abstraer y conectar. Pero no arma un total para ser leído como figura; su lectura se da en la conexión de su tejido; uno debe recorrerlo al modo de un hipertexto. Un experimento del taller fue suponer que esta gramática inicial de palabras podría permitir avanzar hacia un modelo visual, construído como total.

Esta lógica de la parte y el total también tiene que ver con el trabajo en ronda. Creo que debemos construir el camino para que el trabajo pueda darse en ronda, para que la creatividad del grupo puede aflorar desde la diversidad. Esto es crucial para abordar una obra como esta, no sólo por su magnitud y complejidad, sino porque debemos aprender a construir sobre la palabra del otro, debemos aprender cómo la poesía puede ser hecha por todos.

Quadra: Diseño para la Interacción Ciudadana

“El territorio ya no precede al mapa, ni lo sobrevive. De aquí en adelante, es el mapa el que precede al territorio, es el mapa el que engendra el territorio”.

El proyecto Quadra corresponde al estudio realizado como proyecto de titulación por Estefanía Suarez, diseñadora gráfica. Este proyecto avanza en la línea de investigación que llamamos Diseño para la Democracia y se pregunta específicamente por la ocación que abre el diseño de interacción para pensar las plataformas y servicios de colaboración ciudadana. El encargo original de este proyecto fue identificar oportunidades para el diseño de un servicio web móbil que fortaleciera los lazos entre vecinos, favoreciendo la participación inclusiva y fortaleciendo el capital social mediante la incorporación de las personas a los asuntos ciudadanos.

Las preguntas que aborda este proyecto son: ¿podemos efectivamente cruzar conversaciones (que naturalmente transcurren en el tiempo) con sus lugares (naturalmente espaciales y cartográficos)? Si el sentido que buscamos es integrar a las personas y a las ideas ¿cómo podemos favorecer la equidad y la democracia de los discursos sin desintegrar y disgregar la atención sobre ellos? Durante el estudio, nos damos cuenta que operamos sobre un modo de comunicación (o sistema) altamente complejo y debemos diseñar para favorecer lo que llamamos conversaciones de valor. Las preguntas que quedan abiertas son innumerables, por ejemplo: ¿Son las ciudades y sus paisajes de información susceptibles de ser pensadas como una construcción colectiva y democrática? o ¿cómo se modela visualmente la relevancia de un determinado argumento?

Lo que alimenta a este proyecto es la búsqueda —tal vez utópica— de la polis original, aquella gobernada sin representantes, en una democracia directa; con ciudadanos libres y con espacios públicos (normalmente al aire libre) para la discusión y la deliberación. Era una democracia desintermediada, medida y acotada por el espacio del ágora. Y este espacio estaba medido, a su vez, por el alcance la la voz. Era a partir de esta medida humana que la polis cobraba su tamaño y su gobernabilidad.

Cabe hoy preguntarnos por nuestra relación con el espacio negociable de nuestras ciudades, con nuestros vecinos, con nuestro territorio urbano. Son curiosamente el diseño y la tecnología lo que viene a cuestionar (si no a desmantelar) es el actual paradigma de gobernabilidad, abriendo la posibilidad de la nueva voz pública interconectada que busca su propia y justa medida. Este proyecto avanza en proponer una medida para esta voz nueva.



He had bought a large map representing the sea,
Without the least vestige of land:
And the crew were much pleased when they
found it to be
A map they could all understand.
“What’s the good of Mercator’s North Poles and
Equators,
Tropics, Zones, and Meridian Lines?”
So the Bellman would cry: and the crew would
reply
“They are merely conventional signs!
“Other maps are such shapes, with their islands
and capes!
But we’ve got our brave Captain to thank:
(So the crew would protest) “that he’s bought us
the best—
A perfect and absolute blank!”

La Experiencia del Taller de Primer Año de Diseño

Al taller de primer año se le pide constituirse como la construcción de una experiencia de entrada al Oficio del Diseño.
Si nos remitimos a las etimologías, la pablabra Diseño, que es tanto sustantivo como verbo, significa dibujo (o boceto, croquis), en un sentido de designio, de dibujo anticipatorio. Se trata, entonces, del oficio de dibujar los dibujos que anticipan aquello que todavía no es.

Este taller es —entonces— la experiencia del aparecer de la forma desde el dibujo, y estudia cómo es el ocurrir de las cosas que se nos ocurren (a los diseñadores) y avanzar en esta idea, al principio discreta, del aparecer:

algo no es
→ luego aparece y está

(A primera vista, el aparecer es un salto abrupto, casi imposible de distinguir algo en ese trance instantáneo del aparecer). Entonces nosotros nos adentramos en el aparecer que se origina desde el dibujo, desde el lenguaje de las formas. Para esto es preciso tener:

  1. Experiencias del mundo, de la ciudad, del otro. Experiencias en el cuerpo, que se imprimen en nosotros, que nos causan impresión. Aquí se apela a la sensibilidad de cada cual ya que se requiere estar abierto y disponible para recibir aquello que el mundo ofrece
  2. Las impresiones se vuelven expresiones. En este punto, comparece el lenguaje en un primer estado: el de la representación. ¿cómo nos representamos a nosotros mismos estas experiencias? Porque pensamos a partir de figuras, de representaciones internas. Nos damos cuenta que existen varios lenguajes y cada uno con su propio logos.
    1. El primero es el de la palabra, que trae los nombras y que distingue cada cosa.
    2. El segundo es el del dibujo, que nos trae el espacio, las formas y la luz, desde la línea, el trazo y la superficie que articula los contrastes
    3. El tercero es el dibujo abstracto o esquema, que construye su lenguaje a partir de secuencias, series, partituras y estelas. Todo ellos metáforas del tiempo, de las relaciones y los procesos
  3. Las expresiones se vuelven construcciones, por medio de lenguajes que hacen aparecer aquello que no es (o del aparecer nuevo), y que se apoyan en otros lenguajes anteriores, de representación: 
    1. como el lenguaje de los algoritmos que construyen las máquinas formales de expresión
    2. el lenguaje formal plástico, que por medio de la materia dúctil y maleable propone pura abertura.

Éstos son los temas, las aristas y los lenguajes del taller. Nos damos cuenta que cada uno debe ser capaz de integrar, en su interior, estos distintos lenguajes. Ésto se precisa para entrar al oficio y poder anticipar desde el dibujo, es decir, tener capacidad proyectiva.
Son 4 inteligencias distintas, cuatro modos distintos de la abstracción:

  1. La abstracción de la palabra que nombra
  2. La abstracción del dibujo, que sintetiza y representa
  3. La abstracción del morfismo o esquema, que modela una metáfora y configura
  4. La abstracción matemática, que es unívoca y estricta, pero que desde su impecabilidad puede hacer que la materia “funcione”
  5. La abstracción abierta de la forma material, que se va “tejiendo” y proponiendo su sintaxis en el proceso mismo de su aparecer

La invitación que el taller hizo a cada uno fue establecer las propias conexiones para que cada uno de estos momentos creativos se volvieran un contínuo, que se integraran en un modo, un lenguaje y una inteligencia propia del aparecer.

En la travesía, nos hicimos a un lenguaje elemental que proponía una estructura y un ritmo. A partir de ella pudimos transitar contínuamente en el aparecer de la forma:

  1. Lineatura y contraste de la imagen
  2. Corte y hendido en la matriz de contraste de la imagenes decir, que aparezcan distingos en el aparecer, que podamos razonar con las formas (porque tienen un logos) y para que sepamos, a partir de lo que hay, saber decir aquello que ha de aparecer.

Imagen de la Travesía

Hemos partido del dibujo como todo iniciarse en la escuela –así arquitectos y deseñadores–, en la naturalidad con que la contemplación nos arroja a la observación a través de la línea.

Durante el tiempo de travesía en Isla Mocha avanzamos a un dibujo xilográfico que supone en su proceso el paso por las 3 dimensiones de un objeto; las cavidades de la matriz de madera abren la posibilidad del blanco, quien en el dibujo cualquiera –a mano–, se mantiene intacto. Aquí, este blanco afectado es el que compone el dibujo: no se toca lo que hay en la superficie, puesto que el negro del dibujo es posterior a su ejecución, es decir, hay un entintado homogéneo para cualquier dibujo xilográfico.

Se puede nombrar esto como una inversión propia del arte xilográfico; demás está decir que se dibuja espejadamente para que en el traspaso de la impresión aparezca el derecho natural de la imagen.

A su vez, la travesía arroja de suyo la posibilidad de avanzar sobre aquello en que se trabaja y a la vez se desconoce; un paso más en la talla del dibujo.
Tomamos la primera xilografía y la sometemos a la resolución de una grilla que se sobreponía sobre la imagen; más aún, le agregamos una dimensión tipográfica de lectura que pudiera recoger un pasaje de Amereida que versaba sobre la cantidad y el numeral; sin embargo había más:

el temporal cuela aguas de arriba y abajo
vuestra enumeración cuenta como ir
traen vino al azar        quienes
voladores nos distancian
para hacernos camino

Tallamos al igual que en la primera xilografía –o primer momento– cual si fuera ésta la finalidad del dibujo… sin embargo no lo era; al entintar, las partes bajas (blanco en el momento posterior de la impresión) se ennegrecen, se pinta la tablilla entera y luego de seca la tinta, lijamos la cara superior (la que traspasa la tinta al impreso), así el negro que era tinta y el blanco hueco se volvieron a invertir en pos de la postura de las tablillas en el cielo del Pabellón Isolado como una baranda –bandera– de lectura; la talla misma se volvía objeto que ilustraba y leía un texto que para la obra hablaba desde su propio silencio o en un texto que dijese de su origen: aventura de Amereida.

Galexia: Espacio y Navegación Semántica

Galexia: Portada

Senderos de la Memoria

El presente estudio, realizado por Christian Campos, avanza sobre una línea de investigación centrada en lo que llamamos “palacios de la memoria”. Ellos son los espacios que acopian y ordenan los artefactos del pasado, conocidos como archivos y repositorios digitales. Hacemos un especial énfasis en la dimensión espacial de palacio por sobre el ordenamiento de indexación archivística, porque es precisamente este modo anterior (el espacial) lo que posibilita una mirada escalable e intuitava para los siempre crecientes archivos digitales. Además, la construcción espacial provee al lector de una experiencia de lectura o recorrido más comprensible, ya que en su articulación interna de distancias se revela su logos interno.

Antes de seguir adentrándome en el tema del espacio y su modo de recorrerse, debo recordar al lector que este estudio avanza sobre otro anterior: ÅURA; donde se propuso la unificación semántica de archivos digitales por medio de la suite de CONTEXTA, que incluye un integrador de repositorios, un ingestor de circunstancias y un buscador faceteado, entre otros servicios de web semántica.

Entonces, el presente estudio penetra en la complejidad del espacio digital en cuanto a su multidimensionalidad de ejes y aberturas en busca de patrones ordenadores. Basta un rápido vistazo dentro del archivo de esta escuela, por ejemplo, para darse cuenta de las mútiples y variadas conexiones subyacentes entre cada una de las fotografías, planos y vídeos como un frágil y delicado ecosistema de interdependencias. Es justamente esa riqueza de información –o metadata– la que nos permite identificar la identidad de cada archivo o repositirio. Son juntamente estos metadatos los protagonistas de este estudio como articuladores de la red de relaciones.

En matemáticas, para formalizar un espacio se debe construir primero la noción de distancia. Pero, ¿cómo definimos la distancia entre nuestros artefactos de archivo? ¿qué clase de extensión tenemos ante nosotros?
En este trance nos damos cuenta de que nuestro espacio es afín a la metáfora de un grafo, con nodos y vínculos. En realidad, se trata de varios grafos sobrepuestos, ya que las leyes de continuidad o conetividad varían de capa en capa. Bajo esta mirada, podemos distinguir 4 modos de proximidad:

  1. La proximidad temática, dada por los tesauros propios de la disciplina aboradada por cada archivo
  2. 2. La proximidad social, dada por las relaciones personales, de autoría o coautoría, de filiación, de generación, etc. entre las personas relacionadas entre los diversos artefactos
  3. La proximidad temporal de los hechos, como una lectura transversal a las épocas (o “cortes de la historia”)
  4. La proximidad espacial que reúne bajo lugares y toponimias a elementos diversos

Y a cada una de ellas la pensamos como una faceta; como una cara de este diamante para mirar el espacio. Cada cara nos presenta una realidad deformada desde su propia mirada, o mejor dicho, no existe un absoluto indeformado porque cada faceta conforma un espacio nuevo que viene a contestar una pregunta a propósito de un tema, de una persona, de un tiempo o de un espacio. No hay absolutos, sino que sólo hay espacios que emergen ante las preguntas y del cristal con que se miran.

Esta es una propuesta de navegación semántica con mútiples cruces de caminos, de ahí su riqueza. El lector va decidiendo, en cada detención o momento (es decir, ante cada artefacto del archivo) qué camino sigue a continuación (el temático, el social, el temporal o el espacial). Se trata de un territorio rico en señalética, que permite al viajero permanecer siempre orientado en un recorrido intensionado.
Es el aparente consumo del lector o investigador, normal cliente del archivo, el que ya no más consume, sino que produce. Porque en su mero acto de recorrer va produciendo encadenaciones direccionadas, linealidades rescatadas desde la maraña. Es justamente a partir de esas deambulaciones que los investigadores articulan nuevos discursos y nuevas lecturas de la historia.

Galexia de Christian Campos en Vimeo.

Ver: documentación completa en el sitio del proyecto.